jueves, 6 de diciembre de 2012

¿ES EL GOBIERNO? QUE SE PONGA


Mira, tío, probablemente la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que vivimos tiempos oscuros, y además estúpidos, pero ¿necesitamos ficción que no haga sino dramatizar lo oscuro y lo estúpido que es todo? En épocas oscuras, el arte aceptable sería aquel que localiza y efectúa una reanimación cardiopulmonar sobre aquellos elementos mágicos y humanos todavía resplandecientes a pesar de la oscuridad de los tiempos”. Esto dijo el escritor David Foster Wallace en una entrevista y sus palabras resuenan ahora como música celestial entre tanta incuria política contemporánea.

Una de las tendencias que van a estar de moda en el 2013, según la revista Wired, es la de transformar el gobierno en una plataforma. Un gobierno que deje de ser una vetusta máquina expendedora que devora impuestos y racanea servicios, para convertirse en un gobierno 2.0 diseñado como un smartphone, con un software y un hardware que permitan la participación ciudadana, la innovación y la auto-organización. Un nuevo gobierno regido por los principios de la transparencia, la simplicidad, la participación, la apertura mental, la experimentación y la visibilidad. Una estrategia radical para transformar el poder, enterrar el letargo social y acabar con esos gobiernos ensimismados en sus costumbres añosas. Una audaz  movilización de personas, recursos e instituciones, para procurar una sociedad menos estúpida que la actual. Una reanimación del enfermo, como decía Wallace.

En la obra Open Government, dirigida por Calderón y Lorenzo, se afirma que un gobierno abierto es aquel “que entabla una constante conversación con los ciudadanos”. Una idea tan simple como intrépida, un formidable ariete 2.0 contra tanto gobierno que no explica nada, escucha poco, ignora bastante e impone todo. Una epifanía democrática contra ese poder fosilizado y recluido, que nos entretiene con ficciones crepusculares y nos distrae de un futuro presentable. Hablando de teléfonos inteligentes y gobiernos, no sobraría un poquito de verdadero diálogo democrático. Como diría Gila, si el Gobierno anda por ahí, “¡que se ponga!”.

Autor: Algón Editores


http://algoneditores.es/libros/open-government



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